Háblame de la emigración

José Antonio emigró en 1972 con su mujer a Suiza. Allí trabajó en la hostelería limpiando ollas. Después, su jefe le enseñó a cocinar y se quedó de cocinero cuando este, una vez jubilado, vendió el restaurante.
Los nuevos jefes no tenían muy buena relación con él, y el anterior jefe, al saberlo, le buscó un nuevo trabajo en otro restaurante. Posteriormente, pudo cambiar de empleo, y estuvo dos años haciendo aparatos médicos (prótesis…). De ahí pasó a trabajar en la cafetería de un hospital, donde estuvo doce años como responsable de un equipo de doce personas.
José Antonio considera que Suiza le ofreció muchas oportunidades de trabajo, y los cambios siempre fueron para mejorar. Además, ya por aquel entonces había igualdad salarial entre hombres y mujeres.