Háblame de la emigración

Cuando cerró la mina de la Silvarosa (Viveiro), al padre de Mª Jesús lo destinaron a la mina de Avilés y, como en esos momentos corría el rumor de que aquellos que emigraban se hacían ricos, en el año 1960 sus padres tomaron la decisión de emigrar a Suiza (Zúrich). Ella se quedó al cuidado de sus abuelos, y no notó la falta de sus padres porque sus abuelos la trataron muy bien.
Sus padres se marcharon sin trabajo, pero a las pocas horas ya lo habían conseguido. Por mediación de la gente de Viveiro, al cabo de un tiempo se cambiaron para el sur de Francia porque allí la calidad de vida era mejor, y podían llevar a sus hijos. Su padre trabajaba en una fábrica de cerámica. Él había estudiado peritaje mercantil y ayudó a mucha gente que llegaba al país y estaba perdida.
Mª Jesús emigró a Francia en 1964 con ocho años, fue en taxi con dos primos de su madre, sus hermanos gemelos, su madre y el taxista. Llevaban la comida porque tardaban dos días en llegar.
Lo primero que hicieron sus padres fue matricularlos en el colegio. Al principio fue muy duro, pero en un mes ya sabían hablar francés. En su clase había unas niñas valencianas que conocían un poco más el idioma y hacían de traductoras. Mª Jesús recuerda a su primera profesora, que era muy buena y tuvo mucha paciencia con ella. Después de las vacaciones, la pasaron para segundo de primaria y le cambiaron de maestra, y esta discriminaba a los emigrantes. Al final del curso, el colegio entregaba premios para los mejores y a ella, por no ser francesa, no se lo entregaron.
Estudiaron hasta el bachillerato. En el colegio había mucha mezcla cultural: armenios, árabes, españoles, italianos, africanos de las colonias francesas... Comían en el colegio y, aunque ella no notó el cambio en las comidas, sus hermanos sí lo hicieron. En lo que sí notó el cambio fue en el alojamiento. En Viveiro tenían baño en su casa y allí tenían que hacer sus necesidades en un caldero. Vivían en una villa pequeña, junto a otra gente que también tenía problemas económicos.
Estuvo cinco años sin volver a Galicia. La primera vez que vinieron lo hicieron en tren hasta Hendaya. Tuvieron que venir todo el camino a pie, luego esperar varias horas y después coger otro tren. Les llevaba dos días llegar. Sus padres cambiaron de casa y cogieron un apartamento con baño. Allí vivió con sus padres y sus hermanos gemelos, y allí nació su cuarto hermano. Cuando se murió el abuelo, se llevaron a la abuela para allá.
A los dos años, ella y su abuela, vinieron de vacaciones a Galicia y ya se quedaron porque le surgió un puesto de trabajo en la Renault. Paulatinamente fueron regresando todos cuando se prejubiló su padre. Sus hermanos gemelos están casados con dos francesas, pero también viven en España.

En clase con sus compañeras
Escuela en la que estudió
Fábrica donde trabajó su padre
Foto quitada en un fotógrafo con sus hermanos y un vecino italiano para enviársela a sus abuelos