Don Jesús Nogueira Neira nació en Vilartelín, Baralla en el año 1929, en el seno de una familia extensa. Sus padres, Basilisa Neira y Jesús Nogueira, tuvieron 9 hijos, Jesús era uno de los mayores. Eran tiempos duros en los que no había donde trabajar y los trabajos eran poco remunerados, casi toda la economía era de subsistencia.
En su casa cuidaban de tres vacas que les subministraban leche, quesos y manteca. Además tenían una pareja de cerdos, varias gallinas y conejos. Estos animales eran sus bienes más preciados.
Cuando Jesús creció, se dio cuenta de que la casa quedaba pequeña para tantos hijos, también llegaban a poco los alimentos. Así que a los 23 años, en 1952, después de escuchar varias historias de emigrantes que salieron adelante en otros países, decidió pedirle los ahorros de toda una vida a sus padres y poner rumbo a Venezuela.
Los primeros trabajos cerca de la capital, Caracas, fueron duros. Trabajó en aserraderos como un peón más, pero después destacó por sus ganas de llegar alto y tras varios años de gran esfuerzo fue nombrado encargado. Siguió algunos años más desempeñando ese trabajo y cuando tuvo dinero suficiente, le propuso a su jefe comprar parte de la empresa.
Tiempo después compró varios terrenos e hizo plantaciones de pinos, aprovechando la sabiduría popular que su padre le transmitiera en cuanto a conocimientos de la tierra y de los árboles. Consiguió una fortuna haciéndose con varios aserraderos en otras localidades de Venezuela: Maturín y Cumaná.
Fue muy feliz tras emigrar y, aunque sus visitas a la familia fueron pocas, siempre la tuvo muy presente.
Por su cuenta, en Venezuela formó una familia de dos hijos con una mujer americana y todos los veranos los mandaba a visitar a sus abuelos en Galicia.
Murió en 1999, con 70 años de edad, tras una larga enfermedad de la que fue tratado en Estados Unidos.