Mi tío Pepe Varela Núñez, nació el 1 de noviembre de 1946 en Cuíña y murió en 2010. Su familia no tenía demasiado dinero y vivía de la agricultura, tampoco había trabajo, así que decidió emigrar. Antes de marchar para Londres, a los 27 años, trabajó en Bilbao en los Altos Hornos, pero gracias a unos amigos que eran vecinos de él en Cuíña, y ya vivían en Londres, él pudo marchar para allá en avión. Pidió algún dinero prestado para el viaje y nos contó que si tuviese el dinero necesario para volver, ya habría vuelto en el primer mes porque no se adaptaba. Con el tiempo encontró trabajo como chef en un importante restaurante en Londres y salió en algunas revistas. Allí conoció a Gilma, su mujer, nativa de Colombia, gracias a unos amigos de Porto do Son que tenían en común. El nombre de mi tía era Gilma del Socorro Mejía Carmona, pero cuando se casó con mi tío tuvo que coger sus apellidos, ya que estaban en Gran Bretaña.
Tenían un piso en Londres, en los Crawley Gardens.
Para mi tío, la emigración influyó positivamente en su vida, aunque al principio le costó mucho adaptarse, porque no sabía el idioma. Cuando se adaptó estuvo bastante contento en Londres, consiguió formación profesional y aprendió un nuevo idioma, y también conseguió que algunas personas de Londres aprendiesen detalles sobre la gastronomía española y gallega. A veces, al restaurante en el que trabajaba iban algunos famosos de Londres, y también algunos miembros de la casa Real, entre ellos los príncipes Harry y Carlos.
José volvió a Galicia en 1996, para convertir la casa familiar, llamada casa Amadora de Melide (llamada así por mi bisabuela Amadora, la casa en la que nacieron mi padre y mi tía mayor) , situada en el barrio de la Bragaña, en una casa de turismo rural para los múltiples peregrinos que pasaban por Melide. Hasta ese momento, la casa Amadora era una casa de aldea normal y Pepe la transformó pero al estar descontento con los ingresos que recibía, tuvo que volver a Londres. Contó, como anécdota, que mientras dormían una vez él y su mujer solos en la casa Amadora, escucharon ruídos y resulta que había una liria parida debajo del colchón.
Cuando ya estaba de nuevo adaptado en Londres, Pepe volvía todos los años a Galicia a través del Eurotúnel. Normalmente volvía en verano y estaba aquí de vacaciones. Volvía con su propio coche, un Ford Capri rojo, de esos coches ingleses con el volante a la derecha, y cuando lo conducía por aquí tenía que llevar un copiloto al lado para que le indicara para donde tenía que girar. Normalmente eran mis tías y mi primo los que hacían esta función cuando eran pequeños. Cuando mi tío falleció, mi padre tuvo que vender el coche a un amigo suyo, pero al final, fue para la chatarra.