Háblame de la emigración

Mi nombre es Xosé, pero si preferís podéis llamarme Pepe. Nací el 6 de abril de 1941, desde pequeño siempre viví en la misma villa pequeña, todos los días era la misma monotonía, para poder subsistir en la llamada época del hambre: que se tenía que ayudar en casa, que había que plantar, que necesitabamos ir al mercado… Todos los días iguales, hasta que de repente surgió un cambio en mi vida. Me surgió la oportunidad de descubrir un nuevo país donde poder empezar a trabajar con un sueldo digno, ya que en esos años la economía española no pasaba por su mejor etapa y además los sueldos eran demasiado bajos comparado con el esfuerzo que tenías que hacer para conseguirlo. 
El 6 de enero de 1958, con tan sólo 17 años, llegué con mi madre al aeropuerto de Madrid donde embarqué, para más tarde reunirme con mis tíos en mi nuevo país. Por desgracia mi madre no pudo acompañarme y esa misma tarde, regresó a Galicia con mi apreciada abuela.
Casi se me olvida, yo me dirigía a un país muy pequeño llamado Uruguay, como decían allí: “Un país chico, pero con grandes personas”. Después de 18 largas horas de vuelo aterricé en Montevideo, la capital del país donde estaban esperándome mis tíos. Esa noche la pasé en casa de mi tía Balbina. A la mañana siguiente marché con mi tío rumbo a mi nuevo trabajo. Desde entonces me convertiría en zapatero donde poco a poco mi tío me enseñaría como hacer los diferentes tipos de zapatos, para años más tarde continuar con lo que él empezara. Con lo poco que pude estudiar en el colegio, cada día me iba dando cuenta de cómo la inmigración afectaba al país. La mayor parte de los inmigrantes pertencían al pueblo judío, que huyera de la gran guerra que debastara Europa.
Nada más llegar allí fui integrado por toda la población; nadie me discriminaba, era como encontrarme en mi propio país, para mi trabajo tenía que levantarme bastante pronto ya que necesitaba coger dos autobuses hasta poder llegar a la zapataría donde también residía mi tío. Mi tío además de trabajar en la zapatería era socio de una empresa de curtidos junto a su fiel amigo Don Xulián Pérez un señor muy alto e imponente,con un gran corazón. Como ya expliqué anteriormente, Montevideo estaba lleno de inmigrantes y para mi sorpresa algunos años después de mi llegada me encontré con dos monfortinos con los que me veía a menudo para hablar de nuestra vida cuando estábamos en España y compararla  con la que llevábamos ahoa. La nostalgia no era muy notable por el día cuando estaba con mis tíos, pero al llegar la noche la morriña y deseo de volver a ver a mi madre no me dejaban conciliar el sueño.
Ya seis años después de mi llegada por fin cumpliera mi objetivo, consiguiera el suficiente dinero para poder ayudar economicamente a mi madre y reservar un poco para mí, así que decidí regresar en barco con rumbo hacia España. El 2 de octubre de 1964 regresé a mi casa para continuar la vida con mi familia y por fin poder comprarnos una casa propia.
Hoy en día vivo en mi ciudad natal, recordando viejas historias y quiero recomendaros a todos que no le temáis a la emigración. Es una experiencia muy satisfactoria donde podéis encontraros con nuevas amistades y descubrir nuevas culturas. Por eso os animo a no tener miedo nunca y mirar hacia delante con muchas esperanzas y la cabeza bien alta.

Billetes que se utilizaban en la época en la que José estuvo en Uruguay
Una de las numerosas cartas que José le enviaba a su madre
El día de la Hispanidad con el embajador de España en Uruguay
José y sus tíos
José trabajando en la zapatería con un amigo