Hoy os voy a hablar de mi tatarabuelo, Ángel Rivera. Ángel nació en la zona de As Pontes a finales del siglo XIX. A una temprana edad su familia se trasladó a Fene. Desde muy joven, Ángel tuvo que trabajar para mantener a su gran familia, formada por varios hermanos. Trabajaba mucho en el campo y con los animales, y era conocido por su fuerza y por ser muy trabajador. Sobre el año 1910 se casó con mi tatarabuela Remedios.
En la época en la que vivió, Galicia era un lugar pobre y poco desarrollado comparado con otras partes de España. La mayor parte de su población vivía en la miseria y subsistía gracias a la agricultura y a la ganadería. Esto causó una gran crisis migratoria, haciendo que 800.000 gallegos dejaran su tierra en busca de lugares mejores (Argentina, Uruguay, Brasil...).
En el caso de mi tatarabuelo Ángel, decidió en los años 20 emigrar a Estados Unidos, un país que se convirtiera en la primera potencia mundial después de la Primera Guerra Mundial. Aunque no sabía inglés, consiguió trabajo en una gran petrolera llamada CONOCO. Gracias a su esfuerzo logró aprender inglés, integrarse y ser un miembro útil de la compañía, y con esto lograba mantener a su familia mandándole dinero.
En 1929, a pesar del Crac del 29, mantuvo su puesto de trabajo y siguió viviendo bien. En la compañía, gracias a los años dedicados a ella, le regalaban acciones y joyas. Con el comienzo de la Guerra Civil en el año 1936, mi familia no vivía mal gracias a su ayuda económica. En la posguerra ocurrió lo mismo: con el dinero de Ángel, la familia pudo tirar para delante.
Cuando Estados Unidos se involucró en la Segunda Guerra Mundial, la compañía CONOCO empezó a ayudar en los esfuerzos estadounidenses, convirtiéndose en una gran proveedora de petróleo de los americanos. En uno de estos barcos, el S.S. E.H. Blum, se encontraba mi tatarabuelo. Pero en uno de los viajes en los que había que recoger petróleo en Texas, el barco chocó con una mina y partió por la mitad. Por suerte, mi tatarabuelo sobrevivió a este incidente.
Tras diez años más en Estados Unidos, mi tatarabuelo decidió volver a España. Visitaba Galicia de vez en cuando, pero esta vez sería su vuelta definitiva. Aunque ya estaba mayor, Ángel seguía ayudando en casa por su carácter trabajador. La familia vivía muy bien gracias a su dinero, siendo su casa una de las únicas que tenía cuarto de baño en ese tiempo. Lamentablemente, Ángel falleció poco después de llegar a España en el año 1959.
Pienso que mi antepasado, a pesar de estar mucho tiempo alejado de la familia, consiguió mantenernos y ayudarnos gracias a su trabajo y esfuerzo. Por todo esto, me siento orgulloso de él.