Háblame de la emigración

Mi compañero Andrés y yo, Carla, entrevistamos a una señora que conocimos en una residencia de ancianos. Esta señora, llamada Nieves y nacida en Ourense, emigró a Argentina con 20 años (por entonces aún era menor de edad hasta los 21). Cuando era muy pequeña se le murieron los padres, y los cinco hermanos se cuidaban unos de otros. Tenía un trabajo de interna en una casa cuidando de unos niños, en el que trabajaba muchísimo y todo el día, y cobraba muy poco, 21 pesetas.

Decidió irse de España por la miseria y pobreza, en el año 1955 y también porque le reclamaba su hermana que fuese a junto de ella. Hizo un viaje en barco durante 21 días, compartiendo camarote con seis mujeres, de diferentes nacionalidades.

Cuando ella llegó fue muy bien recibida, y su hermana ya le tenía un trabajo buscado en una fábrica de textil, en la cual cobraba mucho más de lo que cobraba antes, es decir 1.600 pesetas. De este sueldo, una subvención del estado le permitía enviar la mitad a España, para ayudar a su hermana y a criar sus tres hijos. Más tarde le quitaron esta opción de enviar dinero, por lo cual empezó a facturar ropa y demás que conseguía por medio del marido de su prima, que era trapero. Un trapero era una persona que guardaba toda la ropa que se tiraba y que estaba en buen estado, ya que allí había mucho dinero y la gente usaba y tiraba muy rápido la ropa.

Cinco años después conoció a su marido, también emigrante y gallego. Él trabajaba de hostelero, y se conocieron mediante lazos de amistades. Ellos dos montaron su propia tienda de comestibles, y juntos también tuvieron dos hijos. Fueron tres veces a visitar su familia en Galicia, y al hijo mayor le encantó el lugar y decidió quedarse.

Años más tarde, en 1999 decidieron volver a emigrar definitivamente a España porque su otro hijo también se había ido, y su marido padecía ELA. Esta enfermedad era muy poco común y no estaba muy estudiada, estaban desesperados por buscarle cura, y los hijos les recomendaron venirse a España para ver si aquí le podían ayudar más. Se gastaron mucho dinero, pero no hubo solución y acabó falleciendo.

Nieves habla de Argentina como un país muy bueno, porque le acogieron con mucho cariño, allí la gente es muy familiar y agradable. Los vecinos hacían quedadas, se invitaban a cenar y demás. Lo único que no le gustó, fue la inestabilidad política que lo arruinó todo posteriormente.