Háblame de la emigración

La historia de emigración más próxima a mí es la de mis abuelos maternos, Francisco y Ascensión, que fueron emigrantes en Londres en la década de los sesenta. Ellos, como muchas otras familias de esos tiempos, partieron buscando una vida mejor. Es bueno que nuestra generación conozca esta parte de nuestra historia porque no todo fue como lo vemos ahora. Este relato es una mirada atrás a la vida de mis abuelos. En las conversaciones de las juntanzas familiares, mi abuelo siempre hace alguna alusión a su estancia en Londres, la que recuerda con mucho cariño.

Cuando hablé con mis abuelos para empezar a realizar el trabajo empecé preguntándoles cuál fue el motivo que les hizo dejar su hogar y marchar, entonces empezaron a relatarme su historia: se casaron Sigrás, A Coruña, en el año 63, siendo muy jóvenes. Al poco tiempo tuvieron su primer hijo, mi tío Paco. En un entorno donde el trabajo escaseaba e hijos de gente humilde (pero honrada, como diría mi abuelo) mis abuelos, como muchas otras personas de entonces, se vieron en la necesidad de emigrar.

Vecinos, amigos y familiares suyos estaban en Londres, desde donde les escribían contando sus vivencias. De ahí que decidieran partir a esta ciudad. Emprendieron el viaje un uno de octubre de 1964, dejando a su primer hijo al cuidado de mis bisabuelos. Salieron en tren de A Coruña hacia la frontera francesa de Baiona, de ahí a París, desde donde cogieron el ferry para cruzar el Canal de la Mancha, y en Dover, cogen otra vez el tren hasta la estación Vitoria, en Londres. Llegaron a Londres con un contrato de trabajo en una residencia de mayores judíos exiliados alemanes, donde la mayoría de los trabajadores eran inmigrantes: españoles italianos...

Se adaptaron bastante bien a las costumbres del nuevo país y apreciaron el gran desarrollo de éste. Recuerdan con gran cariño sus paseos por los bonitos parques ingleses. Un año después mi abuela quedó embarazada, por lo que decidieron regresar a Coruña. Partieron hacia Galicia, de esta vez en el barco Begoña, desde el puerto de Southampton.

En los años 70 mi abuelo, después de tener a su cuarto hijo, decide volver a Londres él sólo. Esta vez trabaja en un restaurante en Piccadilly Circus. A los pocos meses recibe una carta de mi abuela donde le comunica que una de sus hijas está enferma. Otra vez, y ya de forma definitiva, regresa con su familia.

Aunque la experiencia de la emigración no fuera muy duradera para mis abuelos, ésta los marcó y dejó una fuerte pegada en sus corazones. Este trabajo me sirvió para acercarme un poco más a ellos, ya que, aunque escuchara la historia otras veces no prestara la misma atención. El trabajo requería que me involucrara más detalladamente en el relato, años, hechos... Pienso que fue una muy buena y enriquecedora experiencia, tanto para ellos como para mí. 

Pasaporte del abuelo
Boda de los abuelos
Pasaporte de los abuelos
Barco Begoña en el que viajaron los abuelos