Mercedes nació en Vilagarcía de Arousa y a los 10 años embarcó en Vigo rumbo a Buenos Aires con su madre y dos hermanas. Allí residía desde hacía unos meses su padre y sus dos hermanas mayores. Su padre trabajaba en una empresa textil y su situación económica no era mala.
Al llegar la escolarizaron en una clase, dos cursos menos de su edad para que aprendiera la historia y costumbres del país. Ella se sentía incómoda y muy poco integrada por la diferencia de edad. Al ver su malestar, su madre buscó una profesora particular y con esa ayuda en pocos meses la pasaron al curso correspondiente a su edad.
En esos años Argentina estaba gobernada por Perón y su mujer Evita Perón. Los alumnos iban todos vestidos igual, con un guardapolvos blanco que el gobierno les facilitaba gratuitamente a los niños de las familias más necesitadas. Además, al llegar por la mañana al colegio les daban a todos un desayuno.
A los 14 años empezó a trabajar con una jornada de 6 horas y como era menor, en la misma empresa asistía a clases hasta completar los estudios básicos. En esa época asistía regularmente a las actividades de los numerosos centros gallegos de Buenos Aires y fue en un baile de carnaval donde conoció al que posteriormente sería su marido y padre de sus tres hijos. El trabajaba como taxista y ella en una empresa de televisores.
En 1973 y ya con un niño pequeño deciden regresar a España y se instalan en Redondela donde su marido trabaja como gruista en la construcción del puente de Rande. En ese tiempo nació su segundo hijo. Ocho años más tarde volvieron de nuevo a Buenos Aires y montaron allí una zapatería.
En 2002 la situación económica del país empeoró y el negocio no les iba bien. Fue entonces cuando alentados por su hijo mayor, decidieron venir para Tenerife. Su hijo ya residía en la isla con su esposa y un hijo pequeño. En Canarias vivieron tres años, ella trabajaba como platera en un hotel y su marido como taxista.
En 2005 su marido se quedó sin trabajo y se trasladaron a Ferrol, donde vive su hijo mediano. Aquí sigue viviendo a día de hoy, ya jubilada.
Mercedes guarda un buen recuerdo de las buenas personas que conoció en todos los lugares donde vivió y por ello siempre se sintió integrada.