Háblame de la emigración

Mª Fé nació en Saviñao, en la Ribeira Sacra (Lugo). Desde temprana edad se sintió atraída por el trabajo en las misiones y motivada por su vocación religiosa, se dispuso a ayudar a otros a mejorar sus vidas.

A los 21 años, decidida, con 5 dólares en el bolsillo y en compañía de una de las hermanas de su congregación religiosa, se embarcó en Vigo rumbo al Callao (Perú) en un viaje que duraría 22 días.

Su primer destino fue en la capital, Lima, en el colegio de los jesuitas, donde estaría a cargo de los pequeños durante 5 años. Después de innumerables experiencias que ella puede contar mejor que nadie, se le presentó la oportunidad de ir a Alto Marañón a trabajar con el pueblo Awajún. Una aventura, llena de peligros y nuevas emociones que asumió con ilusión y sin reparos.

El pueblo indígena Aguaruna se caracteriza por su compromiso con la defensa de su territorio ancestral. Son cultivadores de yuca dulce, cazadores y pescadores que viven en comunidades relativamente dispersas. Su historia se remonta a la cultura Moche (200 y 700 dC) en la costa del Perú. Distintas etapas históricas recorren el mundo de los aguarunas (etapa colonial española, Guerra de la Independencia, luchas con los Wampis, explotación de los recursos naturales, aparición del petróleo en 1970 y construcción del oleoducto trasandino, y la carretera Olmos-Río Marañón que facilitaría el acceso al territorio Awajún…) todo lleno de momentos de tensión y disputas, daría lugar en la década de los 90 a cambios en las políticas económicas peruanas que buscaban atraer capital extranjero para explotar los recursos naturales salvando teóricamente las áreas protegidas, lo que llevó a las organizaciones indígenas para movilizar, así en 2008 el 1er Paro Nacional Amazónico y en 2009 el 2º. Momentos de alta tensión y conflictividad social, llevaron a cambios legislativos donde se reconoció la participación en organizaciones nacionales indígenas, y la promulgación de la Ley de Consulta Previa en 2011.

Retomando la conversación con Fé, cuenta cómo dejó un zapato, en aquellas tierras camino a ese destino, donde hablaban de los jíbaros reductores de cabezas, en un idioma que no conocía, donde la poligamia era la norma, el lugar donde se comía suri, yuca o carne de mono, donde los partos de las mujeres estaban marcados por las lunas y la época de "siembra y recolección de manises", donde las enfermedades y alimañas podían destruir parte del pueblo, con esto y muchas otras cosas con las que la protagonista de esta historia ilumina su mirada al hablar de aquellas personas que dieron lo que tenían, en ese lugar donde se sintió muy querida.

Recuerda cuando se levantaba todos los días a las 5 de la mañana y recogía a las niñas para ir al río a lavar, luego esos desayunos de leche en polvo y plátano verde, empezar las clases en aquella humilde escuela con toda la emoción (“cuánto me enseñó esa gente”). Costumbres completamente nuevas para ella, chicas vestidas y chicos desnudos. El salto a la pubertad de los jóvenes y los ritos con ayahuasca. Los ritos del matrimonio, el parto, la curación de enfermedades, cuenta cómo el "curandero" aplicaba sus técnicas a través de cantos y danzas.

En este campo, en el área sanitaria, era donde trabajaba mucho, explicando cómo tenían que hacer para curar heridas y tratamientos médicos y vacunas para enfermedades que estaban afectando a gran parte de la población.

Fé también cuenta cómo aprendió a pescar, cómo vivían aquellas mujeres dedicadas a la familia y la agricultura mientras los hombres cazaban y pescaban. Los rituales mágicos para cultivar la yuca y los cantos y ritos en los diferentes procesos de limpieza, preparación, siembra y cosecha.

Fueron muchas las vivencias y anécdotas que Fé nos puede contar durante esta etapa de su estancia en Perú, que duró 17 años. Otra etapa muy importante en la vida de nuestra protagonista fue cuando vivió en Cuba durante 30 años. El régimen de Fidel Castro expulsó a las religiosas de la isla, pero Fé fue nombrada secretaria del nuncio papal, cargo que ocupó junto a otros 3 nuncios posteriores, desempeñando su labor en la Embajada de la Santa Sede y compartiendo su tiempo en el cuidado de los ancianos en la Residencia a donde iba a dormir

En su labor en Cuba experimentó un cambio radical en su su trabajo, pasando ahora a realizar una función protocolaria y administrativa, en un país firmemente controlado por la dictadura de Fidel y que nada tenía que ver con la forma de vida que había dejado atrás en Perú. De esos 30 años, 20 fueron en la Embajada y 10 se dedicaron a la labor pastoral.

Regresó finalmente a Galicia, a Lugo, por petición propia, para cuidar de su hermano enfermo. Poco después, Cáritas solicitó un voluntario para acudir al centro penitenciario de Teixeiro y, desde ese momento hasta hoy, Fé dedica varios días de la semana a esta función tan importante de visitar y ayudar, repartiendo el tiempo con las funciones que realiza en la sede de Cáritas en Compostela, donde ayuda a personas en riesgo de exclusión social.

Una vida dedicada a los demás y siempre con una sonrisa!

En Cuba con el Papa Juan Pablo II
En Cuba con sus compañeras
En Cuba con Fidel y el Nuncio
En Cuba
En Cuba
En Madrid
En París con el Papa Juan Pablo II y el Nuncio apostólico
En Perú
En Perú
En Perú
En Perú