Virgilio procede de una asentada familia de Luarca (Asturias). Su padre era alcalde y vivían en una casa solariega con una gran extensión de terreno agrario, por lo que allí no le faltaba trabajo.
En esa época, Asturias era zona de acogida de emigrantes, a la que iba un importante número de trabajadores gallegos, sobre todo de Lugo, por su proximidad y por la facilidad de encontrar trabajo sobre todo en el sector primario y en la minaría.
Los padres de Virgilio tenían una gran sensibilidad social. Su padre había estado en Cuba viviendo la experiencia de la emigración en primera persona, y su madre era una mujer muy caritativa. La casa de Virgilio siempre estuvo llena de vida: él era el menor de nueve hermanos, y además sus padres ayudaban a las personas que carecían de recursos, como emigrantes retornados o campesinos necesitados. De su etapa en Luarca recuerda con precisión a un bohemio de México que fue atendido en su casa y que le dijo: «a donde quiera que vayas y te quieran, debes querer».
Con veinticinco años, Virgilio sintió la necesidad de conocer mundo, quizás debido a todas las historias que había escuchado de pequeño, y también porque no quería trabajar en la agricultura. Se marchó a Caracas junto con un amigo estudiante muy aventurero que quería ir a buscar fortuna en el diamante venezolano. Una vez allí, Virgilio fue consciente de la dificultad de ese sueño y, desistiendo de una aventura que podía ser peligrosa, decidió permanecer en la capital y buscar un trabajo más seguro.
La adaptación a Caracas no le resultó en absoluto complicada. Allí había una hermandad gallega con mucha vida social y conoció enseguida a una chica de Ribadavia, que se convertiría en su esposa. Virgilio aprendió un oficio con un maestro diseñador español, y se convirtió en un trabajador destacado en la industria del calzado de mayor calidad de pieles y derivados.
Virgilio guarda muy buenos recuerdos de su experiencia y recuerda con cariño la buena acogida que le brindó el país. Venezuela le dio una profesión y una familia; allí nació su hijo mayor. El retorno tuvo lugar en 1967 debido a un problema médico de su mujer; el matrimonio tuvo que traspasar su vivienda y su negocio y empezar una nueva vida aquí. La adaptación fue difícil. Después de estar unos ocho meses en A Cañiza con sus suegros esperando a que su mujer se recuperase, se marcharon para Vigo, una ciudad por aquel entonces en crecimiento que le ofrecía más oportunidades para encontrar trabajo.
Seguir con su oficio de diseñador en Vigo le fue imposible, así que, aprovechando una titulación de agente comercial que había obtenido en Venezuela, comenzó a trabajar en el sector del transporte y en el reparto de mercancías. Con el tiempo no le fue mal. Sus hermanos mayores también se habían ido dispersando fuera de su Asturias natal, y su familia se estableció definitivamente en Vigo.
Colaboradores
Virgilio Peláez Martínez
- País de destino: Venezuela
- Año de emigración: 1955
- Año de retorno: 1967