MI ABUELO
Ahora va a ser el protagonista mi abuelo. Tiene 84 años y es natural del ayuntamiento de Pereiro. Se llama Valentín y yo pienso que es una persona muy valiente, como su nombre indica.
Estudió en la escuela del Sueiro, hacía dibujo lineal. Hacía unos dibujos tan precisos con tiralíneas como el mejor delineante de ahora. Valentín es muy perfeccionista.
Perdió a su madre de joven, y como había que ayudar en casa, aprendió de herrero. Tenía el taller en casa de sus padres. También bajaba a Ourense en la bicicleta para trabajar con el hierro. Mi abuelo le dio forma a los hierros del cierre que tiene el colegio de Maristas, pero sólo le pagaban una peseta al día: por eso decidió ir a probar suerte fuera, coma otros de su entorno.
Tenía un vecino que marchara para Alemania había unos meses y le escribió para ir para ir donde estaba él. Mi abuelo se marchó en tren en el año 61 hacia Alemania. Pasó las fronteras como turista y para eso había que enseñar dinero en efectivo. Era un emigrante rico porque llevaba con él mucho dinero que le dejara su padre.
Su vecino vino a esperarlo a Francia, y desde allí el trayecto se llevó mejor. La maleta iba llena de comida de casa, de chorizos y jamón, por si acaso; y fue lo que comió hasta que no encontró algo donde trabajar. Tardó tres días en llegar al sur de Alemania, y fueron a vivir a unas barracas donde iban a solicitar gente para trabajar.
Mi abuelo vio que no había trabajo de herrero, así que de repente tuvo que cambiar de oficio y empezó a trabajar de soldador. Tuvo que ponerle ganas y aprender de los compañeros. Se dio cuenta que tenía que aprender los diferentes tipos de soldadura, porque era lo que demandaban y además era un trabajo bien pagado. Le comentaron que en el norte de Alemania había mucho trabajo y se vino hacia Hamburgo.
Venía una vez al año para ver a la familia y en una de estas conoció a mi abuela, con la que casaría en el año 66. Ella se fue para Alemania con él, porque compraran un buen piso en Ourense y había que acabar de pagarlo. Mi abuela viniera antes de nacer su primera hija, porque querían que la niña naciera en España. Él quedó allí.
El gusto por el dibujo lineal hizo que fuese más fácil hacer piezas, unirlas…Pero como quería ser reconocido como un buen soldador, tuvo que ir a una escuela para quitar un título. Eso le abrió más puertas. Había mucho trabajo y mi abuelo cambiaba fácilmente de empresa según le conviniese más.
Entre tanto tuvieron otro bebé, nacía la segunda hija. Acordaron dejar a la mayor aquí al coidado de la abuela y de una tía y llevar la pequeña con ellos. Pero mi abuela no aguantaba sin ver a su hija y decidió venir para Ourense cuando empezaba al colegio. Desde entonces mi abuelo se quedaría sólo en Alemania.
La única comunicación era el telegrama para decir que llegara bien del viaje, y después cartas que escribía todas las semanas. Después cuando ya hubo teléfono aquí, llamaba frecuentemente.
Su vida fue trabajar y trabajar para que aquí su familia tuviese de todo. Mi madre cuenta que sus maletas siempre venían llenas de ositos de Hariboo, chocolates riquísimos y regalos y regalos para toda la familia. Cuenta que todas los fines de semana que cobraba iba a un gran hipermercado a comprar, y así poco a poco tenía la maleta llena. Aunque no estaba aquí él tenía toda la ilusión pensando en el momento de volver. Dice que era una forma de estar más cerca, comprando cosas para todos..
La vida sólo sin la familia no fue fácil, hubo momentos tristes como cuando murió su padre y tuvo que venir desde Hendaya en taxi porque no había otra comunicación.
Después, solía hacer dos viajes al año, y echar un mes de cada vez. Una vez hasta viniera con una bicicleta en el tren para sus hijas! Mi abuelo siguió viajando en el tren casi toda la vida. Hacía jornadas de hasta 18 horas, por eso a veces iba tan cansado que quedaba dormido y aprovechaba el billete hasta la última estación.
En Alemania conoció mucha gente de buena posición económica y social, a quien le cuidaba el jardín, y que le ayudaron cuando tuvo que operarse y le dieron el mejor consejo del mundo: que se viniera para junto de la familia. Se vino para España cuando cumplió los 61 años. Fue una vida llena de viajes y de ilusión por venir para su tierra.
Mi madre y yo estamos muy agradecidas a mi abuelo. Las cosas no serían iguales si él no trabajase tanto para nosotros.
El hecho de viajar sin nunca salir de Ourense, de no conocer otro idioma, sin saber se iban a encontrar trabajo… FUERON UNOS VALIENTES!