La difícil situación económica de España afínales de la década de los cincuenta, lleva a mi padre a embarcarse hacia Venezuela en el año 1957.
Con casi dos años, yo viajé con mi madre para reencontrarnos con él; pero las altas temperaturas de la ciudad de Maracaibo me enfermaban, por eso a los seis años regresamos a España, nosotras, aunque mi padre siguió en Venezuela.
Viví en Negreira unos años muy felices y a los doce, en 1970, regresamos a Venezuela, en esta ocasión a Caracas, donde nos enteramos que mi padre tenía otra familia.
Las dos solas iniciamos una nueva vida con una inmensa nostalgia y fuerte sensación de vacío.
Con el trabajo de costura de mi madre, durante muchas horas al día y algunos sacrificios, seguimos adelante, con el propósito de regresar; por eso yo continué estudios en un colegio español, pero no sucedió así, entonces realicé equivalencias para hacer el bachillerato venezolano y seguir una carrera en la universidad.
Así lo hice y me gradué como Licenciada en Matemáticas y luego hice un master en Pedagogía.
En ese tiempo, fallecieron mis abuelos maternos y otros familiares cercanos aquí, en España.
Trabajé como docente en la universidad, di clases particulares y desde 1985 trabajé en un colegio de secundaria como profesora, subdirectora y posteriormente directora.
Simultaneamente había contraído matrimonio, mi esposo era de Pontevedra, tuvimos dos hijos y a los cuarenta años me quedé viuda.
Agradezco infinitamente a Venezuela por haberme recibido, permitirme estudiar y trabajar para sacar adelante a mis hijos, darles preparación y tener una buena calidad de vida.
En 2019, por circunstancias adversas, regresé a España después de 50 años, con gran parte de la vida en una maleta, fuertes emociones por lo que dejé atrás y nuevamente el profundo sentimiento de nostalgia y esperanza del emigrante.
Colaboradores
Sara Crespo Hermo
- País de destino: Venezuela
- Año de emigración: 1970
- Año de retorno: 2019