Con su diploma de asistente social (hoy trabajadora social) Victoria no encontraba trabajo en España, solamente para trabajar en casas particulares sin contrato, así que decidió, sin pensarlo mucho, emigrar. Tenía 26 años y el único país abierto era Suiza, en el que no conocía a nadie, pero solicitó el Cantón de lengua francesa ya que había estudiado francés en el bachiller. Con un contrato de 6 meses como temporera llegó a un pequeño pueblecito de montaña en el Cantón de Valais donde se hablaba preferentemente suizo, alemán e italiano.
Por razones que contará oralmente sólo trabajó 15 días, que era el periodo de prueba. Gracias a unas personas que no conocía personalmente, pero que la acogieron con una grandísima generosidad, llegó a Ginebra. Por cuestiones legales trabajó durante 10 años en una casa privada de limpiadora y recibiendo, cuando era necesario, a los pacientes de la señora de la casa, de profesión psicoanalista. Trabajaba con ella tres días a la semana y los otros dos días por horas, hasta en tres casas diferentes.
A partir de las 18.00h estudiaba en el Instituto Universitario del Desarrollo, el mismo donde entre otras personas relevantes estudiaron Barroso y Guterres, actual secretario de Naciones Unidas, hasta que pudo acceder al puesto de Trabajadora Social y ser funcionaria.
Trabajó durante 24 años y 4 meses en el mismo puesto y lugar, una institución de importancia. Suiza territorialmente se organiza en 20 cantones y 6 semicantones. Cada cantón tiene su institución de ayuda social y la de Ginebra es Calvinista Protestante. Conforme la Constitución Federal Suiza "ninguna persona puede pasar hambre, puesto que debe tener cubiertas las necesidades básicas (comer/dormir/vestir)”. Y para acceder a ayuda social es indispensable tener permiso de residencia o ser ciudadano suizo. El nivel de vida de Ginebra y Zurich es el más elevado del país, lo que supone que estas ayudas sociales son muy importantes para mucha gente.
A los pocos años de ser funcionaria, en una reunión Anti OTAN, conoció al que luego sería su marido. Fueron novios 4 años. Él era originario de Cáceres y cuando contaba con solo 16 años su familia había emigrado al País Vasco, a Rentería, donde empezó a trabajar. Se casaron en 1990 por lo civil y ella pidió aplicar el derecho español para poder conservar sus apellidos. Para ella supuso un cambio importante ya que hasta entonces residía en una habitación en un edificio de estudiantes con baño compartido.
Poco antes de su jubilación, con 64 años, falleció su marido. Tenía muy buenos compañeros de trabajo y preparó su jubilación y las gestiones de su retorno a España durante un año. No tuvieron hijos, pero si tres sobrinos que le ayudaron mucho en el retorno a España. Cuando llegó a Galicia comenzó a hacer muchas actividades, porque mantenerse ocupada y activa le ayuda a sentirse bien y a no pensar en las muchas diferencias entre Ginebra y Vigo, porque ella siempre llevará a Ginebra en su corazón, la ciudad que le permitió llegar a donde es y ser quién es.
Se integró bien, se inscribió en baile gallego, en el grupo de teatro+60 de Afundación y en el Coro Gepetto de la Coral Casablanca; tiene muchos y buenos amigos.
Estuvo el año pasado en Suiza y disfrutó muchísimo de su regreso.
Victoria no es miedosa, ni supersticiosa, pero cuando retornó en 2018 no fue capaz de entregar personalmente su permiso de residencia suiza. Psicológicamente no pudo, es un acto muy duro e íntimo a nivel personal. El permiso permite durante 4 años poder regresar a Suiza en caso de que no se hubiera adaptado en el retorno a España. Le caducó el pasado mes de noviembre de 2022. Si quisiera volver sabe que puede conseguir el Permiso B, que facilitan siempre que no incurras en problemas con Hacienda o con la Justicia.
Dice una frase del Sr. Nelson Mandela: "el coraje no es la ausencia de miedo sino la capacidad de vencerlo"